14 abr. 2015

La defensa radical de la diversidad y la vida en el Corán



No, monoteísmo y monótono no son lo mismo. Tampoco tenemos por qué vincularlo a monopolio entendido como práctica excluyente, totalizadora. En el imaginario antimusulmán puede pulular ideas de este tipo, pero si viajamos por los relatos históricos y nos bañamos en sus fuentes la gestión de la diversidad es una cuestión que aparece en el ADN del islam. A veces se habrá hecho mejor y otras pero, incluso de forma nefasta. Tan nefasta que nos alejamos del islam, aunque agarremos fuerte el mástil de su bandera.

Si identificamos el islam con unas prácticas concretas de una población concreta en un espacio geopolítico concreto en un momento del tiempo concreto, lo único que obtendremos es una idea concreta, pero no una perspectiva abierta.
Si el islam buscara el monopolio del monoteísmo, excluiría al resto de cosmovisiones y revelaciones, pero sabemos que no es así. El Corán nos ofrece innumerables ejemplos. Uno de ellos me parece impactante, y está vinculado con la lucha armada que tantos recelos despierta en los ámbitos no musulmanes. Leamos:

Si Dios no hubiera permitido que la gente se defendiera a sí misma unos contra otros, los monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas -en los cuales se menciona el nombre de Dios en abundancia- habrían sido destruidos. (Corán 22:40)

El actual diálogo interreligioso tiene en versículos como el que acabamos de citar un pilar fundamental. No sólo porque la violencia se utiliza como método de autodefensa y protección en lugar de ataque e inicio de agresión, sino también porque en esta defensa se tiene en cuenta los lugares de devoción de las diversas comunidades. Si son o no musulmanas, si son o no mezquitas, no importa, pues -insistimos- en todos estos lugares se menciona el nombre de Dios. Esto es monoteísmo sin monopolio. Cuando alguien, en nombre de un islam hecho a la medida de sus intenciones, agrede un templo, está violando este versículo.

Es interesante otro aspecto que suele aparecer en los debates sobre violencia e islam. Cuando en el Corán leemos, por ejemplo, que “quien matara a un ser humano es como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad” (5:32) no sólo nos impone un recuerdo difícil de tergiversar, sino que además nos lo vincula a una revelación anterior. En efecto, el Talmud recoge este mismo precepto, algo que el Corán reconoce, pues empieza el versículo diciendo: “Decretamos para los hijos de Israel...”. Con esto, como en muchas otras partes de la revelación, vemos que no hay ninguna voluntad de exclusivismo: una y otra vez se destacan los vínculos entre comunidades de creyentes:

Y no discutáis con los seguidores de revelaciones anteriores sino de la forma más amable -a no ser que sean de los que están empeñados en hacer el mal- y decid: "Creemos en lo que se ha hecho descender para nosotros, y también en lo que se ha hecho descender para vosotros: pues nuestro Dios y vuestro Dios es Uno sólo, y a Él nos sometemos." (Corán 29:46)

La intolerancia hacia la diversidad, no sólo se manifiesta en las comunidades humanas, incluye también al resto de seres vivos. Esto es fundamental, y a medida que olvidamos el respeto por la biodiversidad del Planeta olvidamos también el necesario equilibrio entre la diversidad humana. Leemos, por ejemplo:

Los que han llegado a creer [en esta escritura divina], los que siguen el judaísmo, los sabeos, los cristianos y los zoroastrianos, [por un lado] y los que están empeñados en atribuir divinidad a algo distinto de Dios, [por el otro], ciertamente, Dios decidirá entre ellos el Día de la Resurrección: pues, en verdad, Dios es testigo de todas las cosas. ¿No ves que ante Dios se postran cuantos [seres y cosas] hay en los cielos y cuantos hay en la tierra, el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles y los animales? (Corán 22:17-18)

Nos alerta, también, del riesgo de caer en el exclusivismo y de confundir monopolio con monoteísmo, algo a lo que desgraciadamente tendemos:

Y dicen “Nadie entrará jamás en el paraíso a menos que sea judío” o “cristiano”. ¡Esas son fantasías suyas! Di: “¡ Presentad una prueba, si es verdad lo que decís!”
¡No! En verdad, todo aquel que someta su ser por entero a Dios, y además obre rectamente, tendrá su recompensa junto a su Sustentador; esos nada tienen que temer y no se lamentarán.
Y los judíos afirman: “Los cristianos carecen de base para sus creencias,” mientras que los cristianos afirman: “Los judíos carecen de base para sus creencias” ¡y ambos citan la escritura
divina! Otro tanto han dicho [siempre] quienes carecen de conocimiento; pero Dios decidirá entre ellos sobre aquello en lo que discrepaban.
¿Y quien es más malvado que aquel que impide que se mencione el nombre de Dios en [cualquiera de] Sus casas de adoración y se esfuerza por arruinarlas? (Corán 2:111-114)

Leo estos versículos y lloro ante la lamentable imagen que ofrecemos al mundo los llamados musulmanes. ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué tanta aversión a lo que Dios diversifica? ¿Por qué tanta poca confianza en la Vida y tantas ansias de fuego? ¿Por qué tanta sombra y tan poca luz?

Quedo perplejo ante Dios, desnudo. Sin palabras. ¿Soy de los que manchan la palabra revelada? Tal vez. Por ello me arrodillo y le pido no ser de los injustos, no sucumbir a los susurros. ¿Realmente, todo es tan complicado? Con el estallido de la primavera, de la biodiversidad en todo su esplendor, surgen también las alergias... ¿Es motivo para arrasarlo todo? No hay un ápice en la revelación coránica para pensar en la superioridad de una creencia, cultura o color de piel:

Y entre Sus portentos está la creación de los cielos y la tierra, y la diversidad de vuestras lenguas y colores: pues, ¡ciertamente, en esto hay en verdad mensajes para quienes poseen conocimiento! (Corán 30:22)


Las noticias, incluso las que quieren ser imparciales o no denostar al conjunto de musulmanes, repiten una y otra vez yihad, sharia... Términos nobles que ahora son sinónimo de masacre. Y de nada ayudan comentarios bienintencionados como “la interpretación extremista” de las fuentes islámicas. ¿Extremista? Si fueran extremistas, radicales, fundamentalistas... aplicarían realmente la defensa máxima de la Vida y toda su pluralidad. Serían sinónimo de luz y no de sombra.