29 nov. 2018

Migración, no violencia y poesía






(Charla de Dídac Bilal P. Lagarriga durante la celebración del Magal, Barcelona, 28-10-2018)


Bismil.láh ar-rahman ar-rahim,

En un día importante como hoy*, quiero compartir tres ideas que me parecen sugerentes e inspiradoras sobre el ejemplo de Cheikh Ahmadou Bamba. Unos ejemplos que nos sirven para nuestra vida aquí y ahora: la migración, la no violencia y la poesía.

Las fronteras son obstáculos físicos, externos, pero también lo son internos. Son barreras que a su vez se presentan como una oportunidad para aprender, esto es, para crecer en humildad. En una experiencia de vida tan dura como la que vivió Seriñ Touba, vemos que logró transmutar esa deportación en una experiencia espiritual impresionante. Décadas después, la fecha de su deportación no sólo se celebra de forma multitudinaria, sino que es vivida en un espíritu de fiesta y de fuerza comunitaria. Con su ejemplo vemos que toda la vida es en realidad un perpetuo viaje, una migración interior y exterior. Al·láh nos empuja a ese desplazamiento incesante, viaje de aprendizaje donde poco a poco vislumbramos el ihsán, la belleza espiritual.

La segunda idea que quiero compartir, tal vez la más conocida de Cheikh Ahmadou Bamba, es su firme apuesta por la no violencia. Nos enseña que siempre, ante cualquier ataque o circunstancia, debemos buscar una respuesta y no una reacción. La no violencia de Seriñ Touba es una respuesta a la degradación, los ataques y las injusticias que sufrió por parte de los colonos que va más allá de la simple reacción. Por eso, todavía hoy, su respuesta perdura y es actual, resiste al tiempo, pues sólo las reacciones caducan y se desvanecen rápidamente. Los colonos tenían miedo de que el cheikh no promoviera el yihad. Y tenían razón, porque Bamba sí que quería el yihad. Pero no el yihad violento, que se limita a reaccionar, sino el yihad superior, el combate interior contra los deseos y el ego, el gran yihad, que es un esfuerzo continuo para encontrar la paz. Ese yihad no violento que nos encamina hacia la humildad y el servicio a los demás, y que por ello sigue siendo actual y tremendamente necesario.

El tercer y último ejemplo que me gustaría destacar de su vida es la escritura como resistencia. No sabemos si hubiera sido capaz de aguantar tantos años de deportación y de encarcelamiento domiciliario sin esa dedicación constante a la escritura, en especial a la poesía, que se convirtió en una herramienta de supervivencia. Sus poemas todavía son cantados, y su recitación llena de belleza cada lugar donde se proclama. La biblioteca de Touba, junto a la gran mezquita, es uno de esos lugares que me parecen impresionantes. No diré que más impresionantes que la mezquita, pero sí igual de importante. Como es tradición en muchos lugares, las bibliotecas y las mezquitas han sido espacios que se construyen juntos. Templos de silencio y reflexión necesarios y que, desgraciadamente, cada vez reciben más amenazas. Por eso es un ejemplo el Cheikh escritor, que convirtió sus cartas, poemas y ensayos en un referente leído, memorizado y cantado.

En resumen, para una fecha como hoy, podemos quedarnos y compartir con los demás estas tres enseñanzas: la importancia de destruir fronteras internas (miedos, inercias) junto a las fronteras externas (y sus poderes arbitrarios), para así continuar el viaje de conocimiento y, a su vez, poder transmutar el desastre y el sufrimiento en algo más elevado. En segundo lugar, la no violencia como respuesta, y no como mera reacción pasajera, donde el yihad alcanza un grado mucho más profundo. Y, por último, la poesía, y la escritura en general, como necesidad y fuerza vital. De hecho, el simple acto de escribir es ya un viaje que nos facilita ese constante salto de fronteras, un acto no violento que ofrece respuestas y no reacciones.

Así, Seriñ Touba es un ejemplo vivo que puede enseñarse en escuelas y universidades para poder solventar o, al menos, paliar y prevenir muchos de los problemas sociales actuales.

Djeredjef. Muchas gracias.

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* Seriñ Touba (otra manera de llamar a Cheikh Ahmadou Bamba) padeció deportación lejos de su tierra por parte de los colonos franceses, quienes lo consideraban una amenaza para sus intereses de ocupación y control político. Por consiguiente, lo detuvieron y lo deportaron a Gabón, donde permaneció preso siete años. El día de su partida de Senegal es la fecha señalada que se conmemora cada año, el Gran Magal, donde cientos de miles de personas peregrinan hasta la ciudad de Touba, lugar donde está enterrado el cheikh.