Presentación y entrevista en BIOCULTURA (Palau Sant Jordi)



La Feria BioCultura BCN 2022 (Palau Sant Jordi) organizó la presentación del libro “APRENDER DE ÁFRICA. LA ENSEÑANZA ESPIRITUAL Y POLÍTICA DE CHEIKH AHMADOU BAMBA” de BILAL DÍDAC P. LAGARRIGA el sábado 7 de mayo 2022.

A continuación reproducimos la entrevista que elaboró Pedro Burruezo para la web de Biocultura.

 
-¿Nos puedes hablar de tu último libro?
-En 2019 “El Periódico” sacó en portada que “Un grupo islámico controla el top manta en España” y acusaba sin fundamentos de ningún tipo a la Muridiya, que es una comunidad sufí de Senegal. Esta falsa noticia me dolió mucho y como siento un gran amor por esta comunidad y en especial por su fundador, el místico Cheikh Ahmadou Bamba, escribí el libro para explicar su historia. No se trata, pues, de contar algo lejano o “exótico”: es una historia que también nos incumbe aquí, tanto a nivel social y político como por las enseñanzas atemporales de este maestro.
 
-¿Qué podemos aprender de África ahora que nuestra sociedad se está agotando?
-Titulé el libro precisamente “Aprender de África” porque en Occidente el discurso predominante es justamente lo contrario: nadie va a África a aprender. Un discurso que desgraciadamente muchos africanos también han adoptado. Debemos poner en valor el gran legado intelectual y espiritual africano, del que Cheikh Ahmadou Bamba es un ejemplo.
 
-¿Cuál es el principal mensaje de Cheikh Ahmadou Bamba para estos tiempos?
-Su mensaje es muy amplio y tiene muchos niveles de comprensión, pero lo que me sorprende cuando lo leo es que sigue interpelándonos hoy, un siglo después de ser escrito, y aquí, lejos de su Senegal natal. Para resumir, se basa en una enseñanza centrada en el servicio a los demás de forma desinteresada como eje fundamental de una sociedad que debe poder equilibrar la riqueza material y espiritual, sin descartar ninguna de las dos, y, muy importante, sin que sean un fin en sí mismas. Como toda la mística musulmana, el fin no es otro que la realidad realmente real, que es otra manera de llamar a Dios. Lo interesante aquí es que no estamos ante una mística ascética o con pocas repercusiones sociales, sino que logró articular una comunidad que en la actualidad está formada por unos siete millones de personas.

-¿El sufismo negro está renaciendo en Europa y en África en estos tiempos cada vez más convulsos?
-No me gusta llamarlo sufismo negro y de hecho “islam negro” fue una etiqueta colonial que identificaba el islam de los africanos como un subproducto más “sincrético” y diferenciado del árabe. Esto no es así y es una lástima que la etiqueta “negro” continúe funcionando como una especificidad, una diferencia, normalmente inferior. Lo interesante de Cheikh Ahmadou Bamba es que él mismo escribe algo que sigue siendo actual: “No te dejes engañar por mi condición de hombre negro para aprovecharte de mi obra. El más honorable ante Dios es, seguro, quien más exprese su conciencia plena, ¡sin ningún tipo de discriminación! El color negro de la piel de ninguna manera será el motivo de la estupidez de alguien o de su incapacidad para comprender.”
 
-¿De qué manera el colonialismo sigue campando a sus anchas en la actualidad?
-Donde creo que está más arraigado es en los valores llamados universales y que no solo son incuestionables, sino que funcionan como lo hacían las potencias coloniales: imponiendo estructuras de poder. Esto se ve muy bien en la propia idea de Estado. Lo interesante de Ahmadou Bamba es que su lucha anticolonial no fue de oposición frontal, sino que quiso crear un nuevo modelo social apartado del dominio colonial y que perduraría una vez el colono se fuera. Y en cierto modo así ha sido. La ciudad que fundó, Touba, la segunda más grande del país, sigue funcionando de manera autónoma y autogestionada con muy poca injerencia estatal.
 
-¿Cómo era la vida cerca del maestro, en la comunidad que él creó?
-No estamos hablando de algo del pasado, sino que sigue viva. De hecho no han pasado ni cien años que murió y hace poco todavía vivían algunos de sus hijos e hijas. Su legado es muy fuerte y está muy presente. Me fascina, por ejemplo, su devoción por la enseñanza (expresada en su amor a los libros) junto a la importancia del trabajo agrícola para luchar contra el éxodo rural, que es otro de los graves problemas en África. Nociones como la de “soberanía alimentaria” ya estaban muy presentes en sus enseñanzas y en cierto modo la Muridiya sigue siendo un ejemplo en el continente de cómo crear un modelo de vida sostenible en todos los niveles (social, económico, espiritual), aunque lógicamente no es una sociedad ideal. Es real.